una vez crei, yo tambien, que era como una de esas obras en las que los artistas dejan tanta ambigüedad, que toca al observador inventar la obra. que cada uno ve una cosa y la cree tan clara, y el autor tal vez ni podria imaginarla. ambigüedad. o lectura subjetiva.
tambien llegué a pensar que el chico era, siempre inconsciente, lo que los demás le pedían. eso ya se acercaba a la idea de espejo. daba lo que el que tenía delante buscaba. era como si lo tuviese todo en un saco invisible. qué necesitas. te lo doy. lo que sea.
no sé. ahora creo que no. que no es que diese. que no es que el chico dejase creer. el chico era. reflejos.
mucha gente se quedaba muy contenta despues de cruzarselo. porque ese reflejo, propio, era lo que querian. no se daban cuenta, claro. habia otra gente mas complicada que lo que daba no era lo que ellos a su vez buscaban, y el reflejo no gustaba. la sospecha, que probablemente no llegaba ni a sombra de sospecha, de lo que eran asustaba y dejaba un extraño frio en el pecho.
jueves, 27 de septiembre de 2007
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